Puntos clave:
- El intento de humor de Trump fue criticado ampliamente como incómodo y sin gracia.
- Jon Stewart resaltó las reacciones del público, diciendo que parecían 'Matt Damon al final de La Odisea'.
- Seth Meyers calificó a Trump como un 'comediante desencajado' que 'se ensucia en su propia actuación'.
Un humor catástrofe: el desempeño de Trump en la cena de correspondientes
La cena anual de correspondientes de prensa, un evento anual que debe celebrar a los corresponsales de prensa, se convirtió en una pesadilla cómica para el presidente Donald Trump. Su intento de humor fue mal receptionado por comediantes y anfitriones de la noche.Crítica de Jon Stewart: Un mundo mágico de comodidadJugando a sugerir que tal vez hubo un descanso hídrico durante la tensión entre Estados Unidos e Irán, Jon Stewart puso en evidencia la mala sincronización con el humor de Trump. En una crítica acalorada, señaló que normalmente le recomendaría a alguien mantenerse en su trabajo pero 'en este caso... haré una excepción.' Él resaltó cómo las bromas de Trump se quedaron sin efecto, dejando al público visiblemente incómodo. El anfitrión comparó la reacción del público con el final de La Odisea, sugiriendo un sentimiento de alivio e incredulidad.Risotada de Seth Meyers: Una actuación desfavorableEn su programa, Seth Meyers describió el espectáculo de Trump como 'tan excelente que todos quedaron asombrados en silencio.' El anfitrión notó cómo las declaraciones del presidente sobre sus propias performances en el salón de baile fueron comparadas con 'caramelar su propia audiencia.' Esto le llevó a llamar a Trump al primero 'comediante desencajado en la historia', enfatizando la pobre recepción de sus bromas. Meyers reproducía clips de Trump criticando las bromas preescribidas, ilustrando un patrón de auto-sabotaje durante su actuación.Análisis: Un burbujeo de ego y desconfortStewart y Meyers se adentraron en las razones psicológicas detrás del desempeño pobre de Trump. Sugirieron que él opera en un entorno curado para su comodidad, lo que ahora lo hace frágil ante la crítica. Esta perspectiva fue ecoada por los pundits de Fox, quienes intentaron defender el desempeño culpando a la inengagement del público en lugar de reconocer alguna falla inherent en las bromas.En conclusión, estos anfitriones de la noche y comediantes proporcionaron un reflejo crítico sobre los intentos de humor de Trump, sugiriendo que sus habilidades cómicas pueden estar mejor adaptadas a su trabajo diario como presidente. La noche resaltó no solo una falta de ingenio sino también una relación incómoda entre un líder que odia la prensa y el medio que él quiere criticar.Fuente: The Guardian

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