- Dos hombres rusos fueron condenados en Angola por terrorismo y espionaje.
- Los hombres se sospecha que planearon un golpe de estado y apoyaron protestas contra los aumentos de precios de combustible.
- Angola ha experimentado tensiones con sus aliados históricos mientras busca acercarse más a Occidente.
Detalles clave del fallo
Dos ciudadanos rusos, Lev Lakshtanov e Igor Ratchin, fueron declarados culpables por un tribunal angoleño de su supuesta participación en un plan para organizar un golpe y apoyar protestas contra los aumentos de precios del combustible. Los hombres recibieron condenas de ocho y once años de prisión, respectivamente.
Fondo de las protestas

El contexto de esta condena fue una trágica época del año pasado, cuando desde el 28 al 30 de julio, un paro de minibuses por aumentos en los precios de combustible se desató en violencia. Veintidós personas perdieron la vida y más de mil seiscientas fueron detenidas. El uso de la fuerza por parte del gobierno durante las protestas ha sido controvertido, con Human Rights Watch acusando a Angola de emplear una violencia excesiva.
Motivaciones y conexiones
La fiscalía alegó que Lakshtanov e Ratchin buscaban influir en las próximas elecciones presidenciales en Angola. Se les acusó de financiar partidos oposicionistas o de buscar un cambio en el liderazgo del partido gobernante, MPLA. Los hombres también están vinculados a Africa Politology, una red de desinformación originaria del grupo Wagner, que ahora controla la Agencia Federal de Inteligencia Exterior rusa (SVR).
Relaciones históricas y actuales
Angola ha mantenido relaciones cercanas con Rusia desde los tiempos de la Guerra Fría, pero esta relación está evolucionando. El presidente angoleño, João Lourenço, ha mejorado las relaciones con países occidentales en años recientes. No obstante, Rusia continúa fortaleciendo su presencia en África a través de contratos militares y otros proyectos.
Después del juicio
Las condenas han originado un desafío legal; tanto Lakshtanov como Ratchin han apelado sus sentencias. Además, dos co-defensores angoleños fueron condenados: Carlos Tomé recibió una condena suspensa de dos años, mientras que Francisco de Oliveira fue absuelto. Las apelaciones siguen en curso y el embajador ruso en Angola aún no se ha pronunciado sobre el caso.
El juicio destaca la compleja escena geopolítica de África y las relaciones evolucionantes entre naciones a medida que navegan por dinámicas globales cambiantes.
Fuente: The Guardian






